De celulares y carros

Estándar

Viajamos recientemente a Guatemala…pero cuánto lo pensé. Me hicieron grandes advertencias sobre la inseguridad en aquel país, los ataques en las calles, las maras, en fin… no me aconsejaban caminar por las calles, tomar un taxi y, menos, alquilar un carro. No debía conversar con extraños, salir después del atardecer y JAMÁS, pero jamás, deberíamos ir al centro histórico o al mercado de artesanías sin un guía autorizado. Hasta el último momento sentí un gran temor y una gran indecisión.

Pese a lo anterior, mi sentido común y los razonamientos de mis hijos mayores que no viajaban con nosotros, me hicieron ver la situación de manera más tranquila. ¿Adónde puede ir un tico que sea REALMENTE más peligroso que vivir en Costa Rica, transitar por una calle en San José, o llegar a la casa? Con las precauciones del caso, en efecto, no creo que existan muchos lugares tan peligrosos como nuestro suelo nacional.

En 15 meses, 38 muertos…9 asesinatos por asalto en lo que va del año…¿y el botín? celulares, carros, obras de arte, joyas… ¡Qué extraño!, cuando voy a pagar el celular a la sucursal del ICE en San Pedro, la fila generalmente llega hasta la calle. Debo explicarle al guarda que restringe el acceso la razón de mi ingreso, y, para mi sorpresa, la fila para pagar ¡está vacía! Miles de líneas para celular, y, como ya se ha demostrado, muchas líneas perdidas por falta de pago. Todos queremos un celular pero no todos tienen dinero para pagar la cuenta… ¿Cuántos, además, desean tener uno y están dispuestos a matar a cualquiera por obtenerlo?

Las quejas por el mal estado de las carreteras son constantes y muy bien sustentadas. Pero, al igual que los celulares, todos queremos carro, ojalá regalado… Muchos lo llevan a la práctica y, en cuestión de segundos, se llevan la preciada prenda a costa de la vida y del dolor ajeno.

Ir a Guatemala resulta, después de todo, casi un juego. Entre la congoja de saber que uno de nuestros hijos salió sin su celular y no nos podrá llamar en caso de emergencia, está la zozobra de que lo use “y se lo vean” o que lo asalten y, sin muchas preguntas, lo acuchillen o lo baleen … Entre la idea de que atraviese San José caminando y transite por varias calles solitarias hasta llegar a la casa; que salga tarde de clases; que espere mucho en una parada de bus desierta; que un chofer borracho lo atropelle… está la opción de endeudarse en un carro, le quiebren un vidrio en la primera rotonda, puente o túnel, que sufra un bajonazo o hasta que lo maten en la puerta del garaje.

¿Pensándolo dos veces para viajar a México, Colombia, Brazil, New York, Pekín, Tokio o cualquier “peligroso” país centroamericano? Si de estar preparado se trata, nadie mejor que un tico… vivimos en tal entrenamiento diario que nos han salido ojos en la espalda, no damos la hora si nos la preguntan, no vamos solos ni al baño, no contestamos llamadas de números desconocidos, no decimos para dónde vamos ni de dónde venimos, elegimos la modalidad de “privado” para nuestros teléfonos, tenemos perros entrenados, dormimos con la luz prendida, pagamos a tres guardas, no abrimos la puerta cuando tocan el timbre, tenemos un arma, las mujeres nos olvidamos de usar cartera y hemos aprendido a enviar mensajes de texto al puro cálculo metiendo la mano en el bolsillo. Transitamos solo por avenidas concurridas e inspeccionamos a cada transeúnte que se acerca a cruzar la calle.

Hemos perdido la tranquilidad y, a cambio, somos malcriados, desconsiderados, desconfiados, groseros… en una palabra: ahora somos “ligth”… ya nos acostumbramos a decir “salado” y nos regodeamos de que “casi me toca pero no me tocó a mí”. Todo por un estilo voraz de vida que nos dice quién somos por lo que tenemos, adónde vamos y con quién nos codeamos. Deseamos “entrar” en círculos cada vez más reducidos de “VIP” que, para cuando llegamos, ya han subido a otros superestratos. En esa cola, ¿por cuál número van y cuál es el que le tocó a uno?

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  1. Yo lo pienso dos veces antes de ir a Guatemala. Viera lo que le pasó a un amigo músico amigo mío. La historia es larga pero para resumirlo lo tuvieron secuestrado por un par de horas con una bolsa negra en la cabeza y todo, como en las películas. Fácil fácil le hubiera ido peor. Al final les robaron instrumentos, equipo eléctrico, todo.
    Gracias a Dios sigue vivo, y la vida es lo último que en la vida se pierde. Lo demás, lo material, se repone. Pero él estuvo seguro de que se iba a morir.
    Es cierto que Costa Rica no es el rey de la seguridad, pero definitibamente tengo mucho menos miedo caminando por chepe centro que el que tendría estando en alguna calle guatemalteca o mexicana (aunque creo que me daría más seguridad México que Guatemala)

  2. Pues para no ir muy lejos, en las afueras del TEC corrió el temor de un hombre que asaltaba a las muchachas que salían tarde pues se las llevaba en la cajuela del carro hasta para arriba de Paraíso y allá las bajaba, claro, sin una sola pertenencia, por dicha como que no era violador, pero hay que imaginar el terror de ir ahí sin saber a ciencia cierta qué van a hacer con uno. O un señor conocido bastante pobre y pensionado a quien abordaron en la parada de bus de Cartago también y con engaños lo subieron al carro de un supuesto amigo a quien, como es lógico, él no reconoció porque nunca lo había visto. Se lo llevaron hasta más arriba de Ujarrás, le robaron la pensión y lo dejaron botado sin un cinco y anocheciendo. Tuvo que regresar a la casa A PIE porque nadie lo ayudó “por miedo” y vivía en Cervantes de Cartago, adonde llegó casi a media noche. Yo creo que las películas están pasando aquí también lo que pasa es que esas historias no salen a la luz pública.

  3. No hay que tomar riesgos innecesarios, pero a toda costa hay que tratar de conciliar el sueño. De autoconvencernos de que las desgracias les pasan a personas desconocidas en lugares muy lejanos. Prefiero el placebo de una falsa seguridad. Lo venden en cualquier farmacia y no es tan caro…

    Profe, viera… talvez este no es el canal para decirlo o más bien, para entrar en detalles, pero TENGO NOVIA… Espero que de vez en cuando le de una vuelta a mi blog xq siempre estoy subiendo entradas nuevas… igual que ud.

    Actualmente tengo unas 3 de la muchacha que ahora es novia mía…

  4. Totalmente de acuedo con el post. Recientemente fui a México, al igual que usted recibí mil advertencias: que no tomara taxis de la calle (sólo los carísimos del hotel), que no caminara por las calles, que no saliera de noche, que no hiciera cara de turista, que el metro ni pensarlo, en fin, un montón de cosas. Al final terminé haciendo caso omiso con justa razón, totalmente seguro, anduve en el metro para arriba y para abajo sin ningún problema a altas horas de la noche (como a las 10:30pm), tomé taxis en las calles, caminé de noche tranquilamente y sin sentirme amenazado, no vi pintas ni pachucos, los mendigos si piden, piden una sola vez, no como acá que insisisten e insisten hasta sacar algo, etc. En resumen salí de México con una imagen totalmente opuesta a la que me pintaron, y de verdad que en Costa Rica me siento menos seguro.

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