GRIPE PORCINA, un caso más de salud pública

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Tú estás bien, yo estoy bien.
Este nuevo brote con características pandémicas debe ser motivo de reflexión para todos nosotros, y no exactamente para ver cómo nos salvamos individualmente, sino para afianzar el sistema de salud pública que tenemos en Costa Rica.
Muchas veces he escuchado (y usted puede ser uno de los que lo ha dicho o pensado) expresiones de cólera cuando nos llega la orden patronal y vemos el aporte que hemos hecho a la Caja Costarricense del Seguro Social. Lo notamos porque nos duele, nos duele porque nos lo quitan del salario, nos reciente porque muchas veces no usamos sus servicios, nos recontra molesta que otros “pobres” son los beneficiados. Repetimos quejas (más o menos infundadas) que hemos escuchado, leído y pocas veces vivido, sobre las colas para ser atendidos, las presas de cirugías, los casos de mala praxis, etc. Pero lo fundamental aquí es rescatar el papel principalísimo del sistema de seguridad social que tenemos en nuestro país. Algunos hasta han abogado para que desaparezca por lo ineficiente que es.
Yo me pregunto, ¿cómo podemos estar tan ciegos y negar el hecho básico y elemental de que “si tú ESTÁS BIEN yo también lo estoy? Entiendo que contra los nuevos virus no hay mucho que hacer, pero hemos olvidado los viejos enemigos de la salud pública, como la poliomielitis, la viruela o el sarampión. Ni qué decir de la meningitis, la hepatitis, el dengue o la malaria. A cada brote, el sistema de salud ataca, busca, empieza a erradicar. Costa Rica es el país con mayor incidencia del dengue, pero es el que menos muertes ha sufrido. No se fija en color de piel, en salario, en aportes patronales, sino en la salud de todos.
La gripe porcina aparece en México y llega a todos los rincones del mundo, se está extendiendo. Vamos a ver pronto de qué manera reaccionan nuestras autoridades sanitarias, y posiblemente lo hagan basándose en esos aportes que le duelen tanto a nuestros bolsillos, porque, aunque sea de manera indirecta, ese aporte que damos todos se reparte entre todos, alivia a todos, ese “todos” que a menudo olvidamos y que hoy, lamentablemente, nos lo recuerda este brote de gripe pandémica.
Siempre ha sido así, no hay lugar dónde esconderse, hoy es por contagio directo, mañana es por el aire, ni los farahones en sus palacios se libraron de las famosas siete plagas de Egipto…¿qué nos hace pensar que nosotros sí podremos?
No quiero sonar apocalíptica ni mucho menos, pero cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar. En lugar de estar pensando de qué manera evadimos los aportes a la Caja del Seguro Social, sintámonos parte importante del crecimiento sano de una población de la cual formamos parte y de la cual no hay manera de librarse.

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