La fe, una red de confianza

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Estudié en un colegio salesiano y ahí se hablaba mucho de fe. Pero la fe, como otros conceptos que andaban en mi mente, no tenía una definición clara. De fe se hablaba diariamente, era escencial, con ella debíamos rezar, ir a misa, cantar….era fundamental tenerla para la vida diaria, debíamos cuidarla, y, sobre todo, invocarla en momentos de duda. Un verdadero acertijo para una muchacha de colegio que provenía de un hogar donde la crítica y el cuestionamiento eran el pan nuestro de cada día. No pregunté nada a nadie. Busqué la palabra en el diccionario, pero no solucionó nada. Fe. ¡Yo quería tener fe! Todos los días (no exagero) iba a la capilla, veía la imagen de la Virgen y pedía que me diera LA fe, esa, la única, la misteriosa, la profunda, el innegable pasaporte al bienestar espiritual.
No debo andar muy lejos si me imagino que muchos andan por aquella misma condición que me quitó tanta tranquilidad por aquellos años, porque la fe pareciera demasiado profunda, inascible.
“La fe mueve al mundo”, no sé si estoy inventando esta frase o la estoy parafraseando, la cuestión es que de fe se habla mucho…tanto, que, después de todos estos años, me la vuelvo a encontrar en mi clase, adonde llega formando parte de un programa de formación para mi grupo guía.
Aparece muy lozana, simbolizada, esta vez, por una ardilla voladora. Y entonces me encuentro con todo un folletín de doce páginas, en el cual se explica el concepto por medio de una serie de ejemplos. El concepto de fe, pareciera, se me va a ir vislumbrando. Me entusiasmo. ¿Por qué no? Después de todo, en esta época en que tantos misterios se estudian, puede ser que esta amiga, tan misteriosa para mí, al fin empiece a darme algunas respuestas.
Fundamentalmente, la fe, nos dice el folleto mencionado, es creer en nuestras fortalezas y, por lo tanto, no debe seguirse manejando aquello de “la fe es ciega”, por el contrario, la fe se nutre de toda la gama de posibilidades con las que contamos como seres humanos, aunque para ello, es requisito conocernos bien. Un ejemplo simple sería el siguiente: si dibujo bien y mis cuadernos están llenos de dibujos, unos realistas y otros fantasiosos, me hace pensar que puedo estudiar pintura con algún maestro. Mi fe es llegar a ser un artista reconocido. Así, mi fe se fundamenta en una fortaleza y, posteriormente, no será causa de frustración, si, como por el contario ocurriría cuando, sin poder dibujar ni un muñeco de palitos, ni tener idea alguna de lo que es una proporción o un color, tenga fe en volverme un maestro de las artes.
Interesante. Porque, visto así, la fe no corre tras lo absurdo (como salir volando porque tengo fe de que me saldrán alas), sino que, a partir del autoconocimiento, surge la convicción de que algo puede darse consecuentemente.
Fue así como se me ocurrió lque, para culminar el tema, podría poner en práctica lo que llamé una red de confianza. Básicamente, se trataba de una idea que tomé de internet sobre repartir lazos. La actividad consistía en repartir tres lazos por alumno. Uno de ellos, lo colocaba en el uniforme diciéndole al joven o a la joven, por qué tenía fe en sus logros, sus cualidades y metas; los otros dos, quedaban para que cada uno hiciera lo mismo con otra persona, a quien, finalmente, le quedaba un lazo por entregar, cerrando de ese modo, un círculo de confianza. Jamás pensé que tal actividad tuviera los frutos inmediatos que tuvo. Muchos estudiantes me dieron sus lazos, en medio de un abrazo, dándome las razones de por qué lo hacían. “Usted ha tenido fe en mí.” “Usted me ha apoyado.” “A usted le tengo más confianza que a nadie.” “Usted ha creído en mí.” “Este año he tenido grandes logros en su materia y siento que usted me apoya.” “La quiero mucho, profe.” A mi vez, les hice saber que tenía fe en sus proyectos, en su capacidad de lograrlos. Fe en que iban a madurar y, con ello, a comprender la importancia de planificar sus metas. A los que había visto flaquear, les di mi fe en la persistencia; a quienes había visto volando ya solitos, les di mi fe en su fortaleza para hacerlo bien. A quienes no han desplegado sus alas, les di mi fe en su capacidad de elevarse por encima de las dificultados. A otros, les di la confianza en que yo estaría ahí cerca para cualquier necesidad.
Ese día nos dijimos muchas frases de cariño. Di y recibí muchos abrazos. Ese día algunos lloramos de alegría y satisfacción. Nos sentimos reconfortados. Recuerdo que teníamos que hablar de otros asuntos y no lo hicimos, estábamos ocupados estableciendo la red de confianza. Me parece estarlos viendo mientras se abrazaban unos a otros y algunos se intercambiaban lazos entre ellos, murmurando frases de cariño y comprensión. De pronto recordé un cierto día en que les explicaba que el aula debía ser vista como un templo al que se entra con respeto, un lugar en donde nos podemos sentir seguros y protegidos de los devaneos exteriores, y sentí que un poco de eso se estaba dando. Estábamos recibiendo y dando fe, reconociendo esas potencialidades que, tal vez, solo nosotros nos hemos visto, nos afirmábamos a partir de los otros y yo participaba, cuando solo había pensado en ser moderadora.
Creo que, después de todo, la fe siempre ha estado conmigo, tal vez porque en aquellos años la pedí tanto. Ella me hace levantarme cada día, me hace ver en los ojos de mis estudiantes una promesa que probablemente no vea cumplir, me hace sonreír ante situaciones adversas en espera de una solución, me hace esperar el momento en que alguien, al fin, entenderá de qué estoy hablando. La fe me hace creer en que hay una esperanza en cada alma que pasa por mis manos y que debemos fortalecer los lazos que nos unen, sin miedo en los afectos que vayamos sembrando a nuestro alrededor, porque, emocionalmente, el organismo vital de un aula se alimenta de ellos.

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Un comentario »

  1. Aaah, la fe! Literalmente lo que mueve el mundo. Fe en Dios, fe en uno mismo, en el mundo, fe en el amor, fe en la amistad. Si a mi se me hubiesa dado 3 lazos, definitivamente uno iria para vos! Porque yo tengo la fortuna de tener tu cofianza, fe, carino y amistad desde hace muchos años, y para mi siempre seguira siendo un honor tenerte dentro de mi red de confianza =D

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