Tragedia en el puente sobre el río Tárcoles

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Una tragedia con nombre y apellido.

Qué tristeza ser testigo de una desgracia semejante a la sufrida hoy en nuestro país.  Costa Rica, país de paz, vive una guerra en las carreteras, dice un anuncio gubernamental.  Pero una guerra de la que  nuestros gobernantes son cómplices evidentes.  Es aberrante que ahora salga la Ministra de Obras Públicas y Transportes a decir que un rótulo alertaba a los camiones acerca de la capacidad del puente, en la ruta 137.  Denigrante que salgan del Colegio de Ingenieros y Arquitectos diciendo esto y aquello.  Ahora, lo que falta, es que le echen la culpa al chofer.

Lo cierto es que en nuestro país estamos vivos por gracia divina.  Mi hermana, quien vive en el extranjero desde hace cuarenta años, cada vez que viene de paseo me dice lo mismo:  “¡Aquí no pasan más desgracias porque Dios es muy grande!”  Pero pasan.  Pasan y van a pasar, no como en este caso, en un puente al que muchos podrían haber tenido en un cómodo lugar llamado olvido, sino en lugares medulares, específicamente, en puentes que, a semejanza del que ahora personifica una tragedia, datan de una centuria sin que se les haya, ni siquiera, pasado pintura, no digamos, revisión.

Se le olvida al señor Presidente y a su Ministra que gobiernan vidas.  Felices, inauguran trenes  para que transiten sobre rieles prácticamente de la época de los vaqueros del Lejano Oeste norteamericano.  Los puentes (lo vi con mis propios ojos en un reportaje de televisión) son los mismos de las primeras épocas durante las cuales se inauguró el tren al Pacífico, con el detalle de que NI SIQUIERA les quitaron el herrumbre por aquello de las cámaras de televisión.  Esto es una bomba de tiempo. Sin ir muy lejos, el famoso puente de la platina en la autopista General Cañas, cuyo tránsito es realmente escalofriante, sufre también de fallas significativas ante las cuales se están, descaradamente, cerrando los ojos.

Recomendaciones.  Un ingeniero recomendó que se cerrara el puente.  Un rótulo, triste y solo, recomienda no pasar con sobrecarga.  El Colegio de Ingenieros y Arquitectos recomienda alerta roja.  El chofer del bus que se precipitó al abismo, recomendaba que los pasajeros se bajaran, aunque hoy nadie lo hizo. Son muchas recomendaciones juntas.  Hoy vemos cómo se utiliza el condicional “esta tragedia podría repetirse”, ¿cuándo vamos a utilizar el futuro simple, tal y como corresponde:  “esta tragedia se repetirá.”

En Parrita, el puente sobre la vía principal da miedo, terror y, finalmente, como todo en Costa Rica, risa. Todos los habitantes del país se reían hace poco tiempo por el video que se publicó en Youtube sobre la platina, para lo cual se subtitularon algunas escenas de la película La caída.  Que no sea una siniestra premonición.  Por asuntos menos trascendentales se ha lanzado la ciudadanía a las calles.  Yo me pregunto, si a usted le dicen que el avión en el que se va subir le falla el tren de aterrizaje en cualquier momento; si le dicen que al bus en el que se está subiendo le van a fallar, eminentemente, los frenos; si le aseguran que su carro, hoy o mañana, se le va a quebrar el eje, ¿insistiría en utilizarlos?  Entendámonos, tragedias como estas, tienen, de una u otra manera, nombre y apellido.

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