Archivos Mensuales: junio 2010

Mamita Yunai en las lecturas obligatorias 2011

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¿Nace un mito?

Cuando los costarricenses se dieron cuenta de que Mamita Yunai había sido eliminado de las lecturas obligatorias del MEP, pusieron el grito al cielo y empezaron a moverse.  Un gesto interesante.  Por su lado, el MEP, reaccionó positivamente, y la colocó de nuevo en la lista.  Ambos hechos son muy significativos dentro del contexto histórico actual, pues considero que ambos son absurdos.  Veremos.

De hecho, el pobre señor Ministro se ha cansado de decir que las lecturas son sugeridas.  La lista solamente propone, el profesor dispone. Pero los costarricenses entraron en pánico, reafirmando, una vez más, que no leemos. Nos quedamos en los titulares, no nos tomamos el costo de investigar un poco, sino que nos tragamos ya la materia digerida.   Solo así me puedo explicar un  malestar inmediato frente a una medida fastasma, es más, frente a una lectura que pareciera no haber producido muchos resultados.  ¿Dónde estaban TODOS los estudiantes que, en su momento, leyeron Mamita Yunai, hoy ya mayores de edad, cuando se nos vino encima, por ejemplo, la aprobación del TLC? ¿Dónde estaba toda esa presión opositora, movida y motivada frente a una lectura que denunció hechos muy semejantes que se dieron en la Costa Rica de entonces? ¿Se ha hecho, en realidad, una lectura productiva de una obra profundamente social o, simplemente, se le ha hecho un monumento frío y estático?

Recorramos, sin temor y brevemente, parte de la riqueza semántica de este texto.  En primera instancia, nos enfrentamos a una figura sumamente polémica en el contexto socio-histórico del mundo narrado:  Minor Keith.  Un individuo, visionario y emprendedor, sí, pero que vio, en nuestro territorio, el signo del dólar (¿alguna similitud con la actualidad?).  Keith inició en Costa Rica un emporio bananero, semilla de lo que se conocería con el nombre de Banana Republic, un vergonzante geográfico y fundamento de un  segundo punto de análisis:  los inicios de un énclave de explotación ignominiosa que significó la humillación y muerte de muchos trabajadores, los cuales, hasta hoy, sufren las consecuencias, por ejemplo, del uso indiscriminado de pesticidas que los dejaron estériles.   En tercer lugar, el texto nos muestra la parte más olvidada, la nunca admitida, y nombrada textualmente por Carlos Luis Fallas como la Raza Vencida.  Con esos terribles vocablos se refiere él a nuestra desposeída población indígena, la cual nos retrata manipulada desde una ignorancia que el mismo Estado propició mediante el fraude electoral y pareciera nunca llegar a solventar hasta el presente.  Hasta llegar, finalmente, a la huelga bananera, eje fundamental, germen de todo aquello que hasta ayer fue baluarte y honra de nuestro ser nacional (¡no me atrevo a decir “hasta hoy” y menos, “hasta mañana”).

Particularmente, quisiera llamar la atención sobre el hecho de que, como resultado de huelgas como la del 34, hemos generado  un país de derecho, contamos con un Código de Trabajo y  gozamos de de garantías sociales.  Recordemos que Calderón Guardia, monseñor Sanabria y el Partido Comunista se aliaron en 1940, y pactaron por las garantías sociales.  Se crearon la CCSS y la UCR, instituciones eje de nuestra idiosincracia:  bienestar social y educación.  Eso es parte del legado mismo de Mamita Yunai, esa es la voz que lanza esta obra a nuestro colectivo social: mostrarnos el desamparo y el sufrimiento de una sociedad donde el Estado liberal forma alianzas con las compañías extranjeras y abandona, a la buena de Dios, a sus ciudadanos.  A partir de la constitución de 1940 se convierte en un estado interventor que es el que vigila el bienestar de toda la población y elcual estamos a punto de perder. Esta decisión se tomó hace 70 años e, irrisoriamente, es adonde quiere llegar el gobierno de Obama hoy, ante la destrucción irremediable  del suelo marino en el Golfo de México.   Hechos recientes muestran la manera en que una perforación petrolera irreflexiva y ambiciosa, se llevó a cabo por una  compañía privada sin regulaciones ni restricciones de ningún tipo, más que las dictadas por la avaricia insaciable.

Eso lo comprendieron y vivieron muy bien mis estudiantes de noveno año cuando organizamos un debate basados es en esta obra. Tomando el lugar de los trabajadores bananeros, los indígenas, la United Fruit Company, los capataces y el gobierno, pudieron vivenciar las frustraciones y las falacias que se construyen alrededor de los hechos históricos, aprendiendo que, cuando les toque el turno de protagonizar la historia, habrá que tomar decisiones, y esas decisiones tendrán repercuciones, positivas o no, a corto, mediano o largo plazo.

¿Entonces?  Ni el MEP quitó realmente esta lectura, porque el que deseara seguir leyéndola estaba libre de hacerlo; ni los cientos (no sé si miles) que firmaron por su defensa, han aprendido la lecciones que nos enseña.  ¿Será entonces que va a engrosar la lista de nuestros mitos:  somos los más lindos de Centroamérica.  Somos amantes insignes de la naturaleza, los más conservacionistas, Crucitas incluido.  Somos los más pacíficos del planeta asesinando a medio mundo en carretera bajo la inconciencia de las borracheras. Y, la cereza del pastel, ¿los más patriotas porque leemos Mamita Yunai?

¿Estaremos, como cuerpo docente, preparados para la libertad de pensamiento gestada por don Leonardo Garnier?, y, mi mayor temor, ¿seguirá el estudiantado ciego y mudo frente a la literatura, dominado por una pereza de pensar heredada y ya casi congénita ?

Lecturas obligatorias MEP 2011

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Al ministro Garnier, un profundo agradecimiento por abrirnos el telón hacia el gran teatro del mundo.

La divulgación reciente de las nuevas lecturas obligatorias del Ministerio de Educación Pública de Costa Rica, ha causado una fuerte reacción.  La mayoría de estas, ha sido negativa, reticente.  Sin embargo, este nuevo planteamiento, muy acorde con la visión del ministro Garnier, es, sin duda, un viraje lleno de posibilidades.

Se ha dado un paso hacia el mundo, se ha abierto una ventana hacia la maravilla y la exploración.  Muchos recienten el abandono de la segunda parte del Quijote, pero, vamos, si ya entusiasmaste a los estudiantes con la primera,¡ ya leerán la segunda!  Hay demasiado que leer, hay miles de páginas que esperan nuestro acercamiento, nuestra discusión.

La cuestión es que se nos ha dejado, relativamente, libres.  Relativamente, porque hay un listado y no podemos, eventualmente, salirnos de él.  Pero, dejando de lado esto, ya no tendremos que apegarnos a ningún análisis, no debemos exigirle a los estudiantes que repitan interpretaciones ajenas, sino que podremos discutir opciones, abrirnos al diálogo con la literatura.  Es increíble, es algo así como el paraíso.  Pero esto no a todos gusta.  Ahora, habrá que leer, habrá que investigar, habrá que buscar opciones.  La pregunta es que, si ni profesores ni estudiantes leían el Quijote, después de tantos años “en escena”, cómo van ahora a leer si, además, en nuestro medio, tristemente, se suma el problema económico.  ¿Cuánto gasto significará para un padre de familia que a su hijo le asignen El niño con el pijama de rayas? Si este libro se consigue en $17 en cualquier librería nacional, ¿qué tal si además piden los Cuentos de Eva Luna? Eso por citar dos libros al azar.  Las bicicletas son para el verano, por ejemplo, no es fácil de encontrar ni siquiera en versión digital.  Y, si tienes suerte, encuentras un libro, pero resulta que necesitas 70. ¿Cómo va a hacer el Ministerio para suplir estas carencias? ¿Cómo exigir a un padre de familia el desembolso de ese dinero?

Aquí el meollo del asunto está en que este nuevo planteamiento evidencia el corte neoliberal y globalizante del gobierno.  No hay que morir de un infarto antes de tiempo, quitaron Mamita Yunai, pero está Limon Blues.  ¿No han leído la lista completa? Rossi, Mastreta, Allende, Vallbona, Márquez, Pinto, Fuentes, Cortázar, Salazar Herrera, Borges, Dobles Segreda, Quiroga, Fallas, Contreras, Donoso, Sauma, Lorca, Parra, Lyra, Charpantier, Benedetti , Marchena y muchos más, son todos autores latinoamericanos e hispanos que ahora dialogarán con John Boyne, Lewis Carrol, Baudelaire, Bram Stoker, Tagore, Wolf, Shakespeare, Poe y demás, todo en nuestras aulas, ¡sí!, ¡se nos viene un grandioso trabajo encima!

Personalmente, he puesto a leer a mis estudiantes, de octavo y noveno nivel, a Carrol, con Alicia en el país de las maravillas; a Shift, con Las aventuras de Gulliver completas;  a Shakespeare, con Romeo y Julieta; a Quiroga, con El devorador de hombres; a Jules Verne, con El faro del fin del mundo; a Siyuan Liu, con El jefe Seattle,  y al muy temido Cervantes, con la primera parte de El Ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha.  No tengo muertes reportadas debido a tales lecturas.  Por el contrario, tengo una lista interesante de resultados, gracias a los cuales he podido darme cuenta del enorme potencial de nuestros adolescentes, su capacidad de síntesis, su interés por el mundo, la fuerza de su pensamiento y su increíble creatividad.  Por supuesto que algunos estudiantes no leen, pero son una triste minoría.  en mi caso, estos pocos no son admirados sino vistos con lástima por lo que se perdieron.

El cambio ya se dio, gracias a un visionario arriesgado y loco que, en un acto quijotesco, nos abrió un panorama  riquísimo.   La necesidad intelectual de tal cambio era imperiosa, y no va a dar frutos rápidamente, ¿Y?, eso no significa nada.  Basta ya de los profesores comodidosos, basta ya de las excusas de los alumnos mediocres a quienes  todo lo que huela a ejercicio intelectual les causa alergia.  Pongamos manos a la obra y empecemos a tejer esa red intertextual con la literatura universal sin miedo.

Por lo pronto, he encontrado en línea varias  lecturas:

Las aventuras de Sherlock Holmes

http://www.dominiopublico.org.es/libros/Arthur_Conan_Doyle/Arthur%20Conan%20Doyle%20-%20Las%20Aventuras%20de%20Sherlock%20Holmes.pdf

Los Cuentos de Angustias y Paisajes se descarga en el siguiete sitio, hay que esperar 10 segundos y luego lo baja a su computadora.  Es un sitio seguro:

http://www.quedelibros.com/libro/36564/Cuentos-De-Angustias-Y-Paisajes.html

Un lugar interesante es http://www.letrasticas.org/ y este otro, para la temporalización de las obras,  http://es.wikipedia.org/wiki/Literatura_costarricense

De Baudelaire,  http://librosqueleemouchette.blogspot.com/2009/04/charles-baudelaire-las-flores-del-mal.html

Bodas de sangre, http://www.vicentellop.com/TEXTOS/lorca/bodasdesangre.pdf

Uno bueno,Prohibido suicidarse en primavera,  http://www.stpaul.cl/biblioteca/Prohibido%20suicidarse%20en%20primavera.pdf

Corazón de tinta para la fantasía, http://www.librosintinta.com.ar/busca/corazon-de-tinta/pdf/

 





 

 

Desmotivación repentina

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O cuando los profesores son amonestados

Resulta que hay reglas, y,  a veces, reglas tardías.  De pronto, en una institución manejada de manera más o menos familiar e informal, se empieza a dar la necesidad de fijar ciertas reglas.  Reglas de puntualidad, por ejemplo.  Es cuando llega el momento de contar los minutos.  Que si llegas un minuto tarde, que si dos, que tienes siete minutos al año para retrasarte, que no puedes dejar el carro mal parqueado para irte a marcar y luego regresar a tu auto, etc.  Empiezan las caras largas, las objeciones; pero bueno, el reglamento sigue su curso porque, a este punto, es inevitable.

Es claro que, los primeros días, todo el mundo inicia la carrera de la puntualidad. Y sucede también, que, con el paso de los meses, las viejas costumbres regresan, y todo el mundo piensa que nada va a pasar “como siempre”. Pero la historia no acaba bien.  Sucede que empiezan las amonestaciones, las cartas, las llamadas de atención. ¡Qué congoja!  De pronto, te sale la lista de tus minutos y no encaja dentro de. “no pasa nada”.  Están ahí, como fotos de minutos olvidados. Has llegado tarde.  Se te aplica el reglamento.

La verdad, no envidio a los mensajeros que, como los famosos heraldos negros de Vallejo, deben entregar las llamadas da atención.  Todo el mundo se altera, los profesores se sienten agredidos.  Y es que, a partir de estas medidas, se empiezan a dar una serie de razonamientos erróneos.

En primer lugar, no hay una profesión que requiera más trabajo en casa que la de profesor.  Si no estás planeando una clase, estás redactando una prueba, y si no la estás redactando, la estás calificando.  Si tienes la dicha de contar con un poco de tiempo libre, lo pasarás pensando en alguna actividad especial, o, en esta famosa era digital, probablemente estés conectado con tus alumnos contestando dudas, subiendo materiales, o respondiendo mensajes.  Tu tiempo te ha sido robado, ya, desde el primer día de clases.  Tendrás que redactar pruebas especiales, contestar seguimientos, pensar alternativas para los alumnos de adecuación y también, tomarás cuidado de no fallar con alguna duda que te plantearon en clase, pasar las notas y llevar tu registro al día.  No podrás perder ni una sola prueba, o extraviarla.  Mucho menos un trabajo extraclase, de esos que te despiertan los deseos de no haber nacido jamás.

Y todo lo anterior, no tienen nada que ver con tus retrasos de minutos, con tu putualidad en clase, con la entrega de planeamientos o con las actividades que tienes para cuando te vienen a observar la clase.  Son dos cosas aparte si te has quedado varios días dando tutorías, o si has venido a cuidar un baile o un Talent Show.  No hay que confundir los papeles.  Por un lado, eres el profesor, y por el otro el empleado.  Y el empleo de profesor es ese:  cuidar de tus clases, de tus alumnos, de tu psicología y la de 15o mas, no olvidar quién tiene déficit atencional o hiperactividad, quién cumple años, o quién está en la Olimpiada de la Matemática.  Tienes que estar atento a los torneos de futbol, a los ensayos y a los horarios especiales.  Eso no tienen relación con que te atrasaste en la mañana o no.  A las siete de la mañana te esperan tus estudiantes igual que siempre, la regla tiene que cumplirse.

No hay que desmotivarse por eso.  No hay que agregar tensión a lo que ya, por sí mismo, causa tensión.  Esto debido a que no hay un ambiente más sensible a los comentarios negativos que el trabajo y, entre los trabajos, el de profesor.   Porque después de escucharlos, debemos dar la cara a decenas de estudiantes que nos están estudiando eso:  la expresión.  Nos preguntarán qué nos pasa, nos sentiremos presionados, y tal vez, irreflexivamente, les diremos qué nos pasa.  Eso, por otra parte, es un error muy común, porque los estudiantes son adolescentes, y no pueden hacer nada, ni siquiera comprenden lo que es tener un trabajo.  Mucho menos, se puede llegar a desquitarse con ellos y a verlos como los enemigos número uno de nuestra condición de empleados, y ver en ellos unos malagradecidos, despreocupados y totalmente ajenos a nuestra entrega cotidiana.

Ser maestro no es cuestión fácil.  Somos por un lado, psicólogos de lo cotidiano, por otro enfermeros de toda clase de heridas.  Somos empleados, pero somos los que hacemos funcionar el sistema. por eso la sentimos tan de cerca, nos atañe, nos penetra.  Somos abogados de mil causas perdidas, llevamos la economía de las fiestas para las que nunca alcanza el dinero recogido, somos planificadores de un año que, a ratos, trastabilla. Somos animadores de excursiones que, a menudo, no entusiasman a nadie.  Periodistas, alquimistas, agrimensores, activistas, entrenadores, diseñadores, policías, informáticos, repartidores, cocineros, estilistas.  Somos conciliadores, intermediarios, payasos, malabaristas.

Somos el milagro de cada día, cuando, después de llegar furiosamente cansados por no haber podido dormir la noche anterior, alguien, alguno, quizás el menos pensado, nos regala una sonrisa y un buenos días y se nos olvidan todos los dolores, como la madre que dio a luz ayer y hoy se solaza en su hijo.  Quien es profesor es progenitor de medio mundo, da a luz cada día con una nueva idea y no debe detenerse a rumiar sobre una carta que solo nos ha devuelto a nuestra dimensión humana:  nos equivocamos pensando que las miles de horas que dedicamos a nuestras clases, bien podrían borrar una llegada tardía.  Error. Pero es un error que no se debe sobredimensionar tampoco, la vida sigue, toca el timbre y se llenan las aulas. Adelante, no queda otra, que posiblemente esa desmotivación se vaya de manera tan repentina como vino.

Un amor loco…Crazy love

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Una breve nota sobre el Quijote

¿Qué se puede decir de un amor loco o de un loco amor? Hoy, en una de las entradas a su glog, una estudiante añadió la canción Crazy love, de Michael Bublé, la cual me sirvió para recordar mi loco amor por el Quijote, personaje que vivo y revivo por sendas que trazan mis estudiantes a través de la escritura de sus diarios de viaje. Una andanza que no termina, una locura reiniciada. Crazy love, traído a la actualidad, nacido de la fijación y del encanto… solo puedo sentir una honda emoción al saber que este caballero andante puede cabalgar por el siglo XXI sobre la ruta que traza un loco amor. Y yo voy tras él. Quien desee dar un vistazo a una página del diario al que me refiero, que pulse el siguiente link y se deje llevar por su encanto (y no olviden pulsar el botón del audio).

Diario del Quijote, cap. 23 a 26 I Parte