Archivos Mensuales: mayo 2011

Propuesta de calendarización trimestral del MEP

Estándar

Fabricación en serie de frustración colectiva en los colegios (¿y escuelas?)

Con buen manejo de los números, los cálculos y las reparticiones, la propuesta ministerial (que no es nueva) quiere hacernos ver las bondades de la calendariazación trimestral, básicamente, de las vacaciones, pues, como bien se dice en ella, ya los trimestres son una realidad en nuestro sistema educativo.  Lo que no es real son las vacaciones, espejismos muy bien promocionados en dicho documento, en donde no hay una comprensión clara de lo que es educar, sino más bien una obsecada búsqueda de resultados que nos lancen hacia la cima estadística (latinoamericana o mundial) de una promoción extraordinaria.

En “casos de la vida real” veremos que esto no se cumple.  Uno de los puntos que empieza a despertar mis sospechas es cuando la propuesta de calendarización trimestral (que llamaré PCT) dice:   ( … ) la propuesta introduce una variante importante en los procesos de evaluación, recuperación y promoción de los estudiantes. Ya con esto, entendemos sin  lugar a dudas  que son los estudiantes quienes se van a beneficiar, puesto, como dice más adelante: (…)  al inicio del segundo y tercer trimestre y al final del tercer trimestre, se aplicará una prueba de ampliación trimestral, ¡excelente!  El quid del asunto somos los profesores, pues ¿no tendremos que analizar los resultados y elaborar los exámenes en las dos semanas de vacaciones que nos están dando entre cada trimestre? Mi pregunta sería: ¿a qué hora vamos a evaluar los resultados de los exámenes que se hicieron al final el primer trimestre?  Espero que se nos esté pidiendo un método estadístico serio, , esto es, evaluar objetivo por objetivo del cuadro de balanceo utilizado para elaborar las susodichas pruebas y luego medir la frecuencia de fallo en cada uno, aunque claro, podríamos hacerlo “al ojo” para que no se nos vayan algunos valiosos días de vacaciones, es decir, al bateo.

A ver si entiendo, según la PCT  leo: ” (…) existen dos convocatorias de ampliación que se aplican a final del curso y, luego, al inicio del curso siguiente (…) Esto me arroja los siguientes resultados:  termina el primer trimestre, que, siguiendo el ejemplo dado sería el viernes 04 de mayo de 2012. Los estudiantes se van a vacaciones, yo me quedo revisando las pruebas (sin hoja de respuestas porque está prohibido usarlas, es decir, si utilicé ítemes de respuesta única, tendré que revisar hoja por hoja de, digamos, ¿doscientos o doscientos cincuenta exámenes?; y si los ítemes son de desarrollo, sólo imaginemos cómo será el asunto -aunque claro, estoy de vacaciones, entonces es más fácil, además, no todos los profesores hacen examen el último viernes, solo los salados como yo.   Por dicha, no he dejado tareas, ni trabajo de investigación, ni les hago pruebas de redacción a mis estudiantes.  A estas alturas, estamos -siempre con el ejemplo- en el lunes 07 de mayo, fácil, me toma hasta el 10 de mayo revisar, porque, bueno, me gustaría tomar cafecito y almorzar tranquila por lo menos.  Siento que no he parado desde el desfile del 11 de abril…¡qué digo!, ya es 11 de mayo, empiezo a analizar “con calma” los resultados (estadística o no estadísticamente), y aunque me quedan siete días, mejor lo veo rápido para empezar a elaborar el cuadro de balanceo de la convocatoria.  Lo hago y después elaboro la prueba.  Ya es domingo 13 de mayo, lo tengo listo porque mañana lunes lo llevo al colegio para que me lo revisen.  Con suerte, no tiene ni una falta, entonces me lo devuelven el 15 (los docentes de Coordinación de Departamento seguro no tienen vacaciones), lo llevo a la fotocopiadora, ¡bien! es 16, apenas a tiempo porque el 20 entramos a clases.  El. viernes 18 de mayo de 2012, voy por los exámenes, rogando a Dios que estén listos, para tenerlos empacados y aplicarlos ¡perdón!, me tengo que devolver.  Tengo que preguntar en la Dirección cuándo y dónde se van a aplicar, para ver si tienen lista la calendarización.  Yo siempre tan adelantada.  Me dicen que no, que primero entregue los exámenes, para ver si hay reclamos en la calificación, y luego haga el resto que ya hice.  Además, los muchachos tienen que saber que perdieron el examen, entregarles un temario y darles por lo menos una semana para que estudien.  Aquí entre nos, creo que en la Dirección me van a pedir “si no puedo dar un centro”.  Yo, la verdad, en este punto me pierdo, porque los que ganaron el examen no tienen que hacer convocatoria, entonces hay que buscar adónde y cuándo se va a aplicar (no hay aulas vacías, como antes, que se hacía cuando ya no venía el resto de los estudiantes).  Ya es 21.  No queda claro si por estas fechas es la Semana Santa o no, porque el ejemplo es confuso, pero si caen los días santos, me salvo, porque tengo una semanita más. Hasta aquí voy volando, porque si no, al decir que al final e inicio de cada trimestre ya hay una ampliación, quiere decir entonces que ANTES del 7 de mayo ya he hecho y analizado resultados de trimestrales y aplicado la ampliación a los que se quedaron, lo que me lleva a que hay estudiantes que sí pasaron y no tienen que venir a las pruebas, es decir, terminaron antes, y salieron a vacaciones antes.  Ojo.

Como fui una adelantada, no tuve vacaciones (a menos de que caiga Semana Santa) pero tengo todo listo.  Si soy más fresca, no tengo nada, entrego exámenes, e inicio el proceso “entre clases”, o sea, con un nivel de estrés mágico y maravilloso que no me perturba mucho pues vengo entrando de vacaciones, ¿quién dijo estrés?  Lo que me consuela es que, probablemente, a estas alturas, los muchachos que se quedaron están estudiando mucho la materia anterior y viniendo a clases para aprender más de lo que no entendieron antes. Además, no se sienten raros ni excluidos, sino por el contrario, motivados porque pertenecen al grupo de los quedados que antes arrastraban materias del año pasado, y ahora forman parte de algo nuevo: los que arrastran trimestre.

Pasa la entrega de exámenes según me dijeron en la Dirección.  Les aviso a los reprobados que deben presentar convocatoria y les doy el temario.  Es 28 de mayo y las convocatorias creo que serán la semana del 4 de junio, nadie más va a revisar mi análisis porque, obvio, confían en mí.  Solo espero que no hayan parciales en el medio de la PCT, aunque debería haberlos, porque no es justo para los estudiantes que solo hayan trimestrales, a los pobrecitos, para que tengan “oportunidad” habría que hacerle una especie de parcial antes, que sería, según mis cálculos,  en la semana del 2 de julio.  Pero los pobrecitos reprobados tienen que ver si ganaron la convocatoria, para que se dediquen a estudiar la materia nueva  antes de  los parciales.  El problema surge: de los que presentaron la convocatoria, no todos pasaron.  Entonces, eso me obliga a otro cuadro de balanceo, rápidito, para una segunda convocatoria ¿o no se contempla en la PCT?  Yo, personalmente, si no la hay la inventaría, porque me tiene que quedar bien claro si estos chicos entienden la materia del primer trimestre. Aplico la prueba no sé dónde ni cuándo ni cómo (esta vez, en la Dirección nadie me quiere ayudar en eso.  Tan exagerada soy que estoy a punto de llevármelos a mi casa) Dios Santo, ¡qué veo! : los parciales están encima, nuevo cuadro de balanceo, nueva elaboración de prueba.   Por dicha, sigo sin dejar tareas, ni trabajos de investigación, ni hago pruebas de redacción, y como gracias a mi empeño, dedicación y apego a la PCT todos (al fin) pasaron,  puedo aplicarle a todos mis estudiantes el parcial del II trimestre.  Por dicha, estos resultados no los tengo que analizar (eso -lo de analizar resultados y querer que los estudiantes alcancen los objetivos- nadie lo ha hecho hasta ahora, pues es algo totalmente novedoso y extraordinario de la PCT).

Pero resulta que algunos perdieron la convocatoria.  Solo espero en Dios que no sean los mismos que ya habían perdido la prueba trimestral y también  la primera convocatoria (eso debería ser altamente improbable).  De todos modos, los trimestrales ya casi son,  durante la semana del 13 de agosto, pero como en medio está el Día de la Madre, seguro se adelantan un poco.  Yo pertenezco a la Comisión de Decoración, y nos hemos reunido un par de veces para lo del Día de la Madre, para que el colegio esté bien decorado.  Gracias a Dios no soy coordinadora, aunque las reuniones de Departamento diría yo que me hacen sentir un poquitín presionada.  Pero bueno,  llega el día y aplico la prueba trimestral (me brinqué lo del cuadro de balanceo, y la entrega del examen para su revisión), es ya fin de trimestre, para ser exactos, 17 de agosto.  ¡Por fin, dos semanas de vacaciones!  Esta vez, no seré tan ingenua de elaborar las convocatorias durante mi tiempo libre, solo voy a revisar los exámenes y a analizar los resultados en la primera semana de vacaciones.  Cuando entran las clases, el 3 de setiembre, empiezan ya a pedirme clases para los ensayos de la banda y los desfiles del 15 de setiembre.  Claro, no todos los estudiantes van, entonces no sé en qué momento voy a montar el cuadro de balanceo y a elaborar la prueba de convocatoria.  Será en la noche, claro, o el fin de semana.  El proceso se repite para el tercer trimestre, salvo que, esta vez, la prueba de ampliación la trae el Niñito Dios, porque si salimos a vacaciones el 17 de diciembre, los resultados de los exámenes deben estar esa semana, para que los reprobados tengan una semana para estudiar y hagan el examen la semana del 24 aproximadamente, aunque, si los administrativos y profesores se toman esos feriados, podría tener más tiempo y entonces haría el examen la semana del 31, pero como problamente haya también problema aquí porque es fin de año y se junta el 1º de enero, lo que vendría a dar que dicha ampliación podría estarse dando en la semana del 7 de enero, antes de la cual he ido a dejar el resultado del análisis del trimestral, el cuadro de balanceo y la prueba, para que me la revise no sé quién, me tiren las copias y, claro está, después de recogerlas, regrese yo al colegio a aplicarlas y revisarlas, para que, como bien dice la PCT, esto contribuya a facilitar la organización del siguiente curso lectivo, evitando muchos de los problemas que se enfrentan actualmente al iniciarse el curso sin tener claro en qué nivel o qué cursos se debe matricular a una buena cantidad de estudiantes.  El detalle es que las clases entran el 21 de enero, lo cual obliga a que, en una semana se den los resultados de la ampliación para correr (casualmente, oh Dios, ¡como siempre!) a elaborar las listas de los estudiantes, que, efectivamente pasaron el curso, o, por desdicha, se quedaron, pues la PCT no contempla una ampliación de la ampliación.

En total, hice aproximadamente, once pruebas, entre parciales, trimestrales, convocatorias, segundas convocatorias y prueba de ampliación.  Eso sí, en el entendido de que  todos los aplazados se presentaron el día convocado, porque si no, debo elaborar una que otra extra.

Vemos así, a grosso modo, que los problemas que se enfrentan en la actualidad, con la PCT se seguirán enfrentando, con la diferencia de que los profesores estaremos haciendo fila en el Hospital Psiquiátrico o convocando a una Teletón para crear uno especial y menos peyorativo que yo bautizaría como Hospital para Docentes de Primaria y Secundaria, donde, a la par de los rótulos imperativos de “Silencio por favor”, se añadan otros de Prohibido los ruidos parecidos a timbres, las computadoras de 386 MHz, las impresoras de puntos, el acceso a internet vía modem, las tizas, las pizarras verdes, los baños sin bombilla, sin ventilación y sin papel higiénico, las aulas con 45 estudiantes, las celebraciones de las fiestas patrias y sus hermanos el Día de la Tierra, de la Paz, del Árbol, del Niño, de la Mujer (porque quitan tiempo), los ensayos para todo tipo de obras (porque quitan tiempo), las solicitudes de justificación de  fotocopias, las bibliotecas con libros entre 1920 y 1990 y sin recursos audiovisuales, los mapas rotos, los pupitres rotos, las goteras, las puertas que no cierran o no abren, los alumnos con hambre, los alumnos aburridos, los alumnos frustrados, los alumnos sin autoestima, los libros caros que deberían leerse, los anteojos caros que deberían ser baratos, los zapatos de partida que se rompren al segundo día, el único cuaderno, los lápices de color inaccesibles, los lapiceros que no escriben, los libros olvidados, perdidos o vendidos, las caras de adolescentes tristes, los colegas cínicos, los colegas que reparten odio, los colegas astiados, los colegas que trabajan por el sueldo, los colegas que dicen estar enfermos, los colegas irresponsables, los colegas acosadores, los que violentan a los niños y a los jóvenes.

Este sería un hospital donde sanar a los que quisieron hacer todo bien y no pudieron, porque la infraestructura que albergó ufana a nuestros entonces jóvenes bisabuelos, hoy son ruinas a las cuales alumnos y profesores deben acudir casi con vergüenza, porque, en vez de tener aulas con treinta alumnos, han tenido que luchar con el hacinamiento y la falta de servicios modernos, y en vez de contar con el apoyo de autoridades realistas y emprendedoras, se han encontrado con números y estadísticas, con resultados que son consecuencia de todo lo anterior y se han visto como producto del descuido y la falta de interés hacia los estudiantes.

Un hospital donde la receta no sea una inyección de PCT sino de  moderna infraestructura vertical, acceso a las tecnologías de la información para todos los estudiantes del país y motivación a todos los profesores con grupos más pequeños y herramientas adecuadas a las necesidades actuales de la enseñanza.