Archivos Mensuales: agosto 2014

Mamá

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Mamá

´Yo no quiero tener hijos¨, frase de moda, muy actual, temida, malentendida, criticada. Esa es, para muchas mamás una bofetada, que le puede doler, pero que definitivamente, le abre los ojos. Le abre los ojos a destiempo, le abre el telón de una obra muy suya, una obra en la que actuó con aciertos y desaciertos (como suele ser la maternidad) y en cuyo papel seguirá ¡hasta el fin de los tiempos!
Decir todo lo que significa en la vida de una mujer el hecho de llegar a ser madre, es casi una necedad. Hay tomos enteros destinados a ese tema, antiguas enciclopedias y montones de artículos y libros digitales en la red. Pero de la que quiero hablar es de la mamá cuando los hijos crecen. Esa señora que será rechazada cuando quiera dar ayuda, y no causará el efecto esperado cuando se crea muy graciosa o bienvenida. Esa mamá, como mamá que es, ocupará un espacio indefinido, a menudo trazado en un claroscuro, que para los hijos es clarísimo: mamá es mamá. Con toda la obviedad que encierre esa frase. Porque llega un momento en que los hijos, si se tiene la buena o la mala suerte de que le cuenten algo, será para que se los oiga, no para que ´se meta`en sus asuntos, o se cometa el sacrilegio de opinar y, mucho menos, de tomar partido. Eso sin contar con las épocas enteras en las que el silencio de sus vástagos la lleve a transitar los territorios de la adivinación, siempre resbalosos e inseguros, pero por sobre todo, inciertos.
La mamá con hijos grandes pasa, de ser la que decide, a la que tendrá que aprender mucho sobre el raro artilugio de la invisibilidad, la invaluable virtud del silencio, el arte de olvidar, la destreza de aparecer casi ùnicamente en emergencias y la dicha de contar con viejas amigas a las cuales recurrir cuando, una tarde cualquiera, a ese hijo ya crecido, se le ocurra reconstruir historias donde el único héroe fue él y, posiblemente por ello, le debamos todo lo que somos o tenemos. Esa mamá, de ser la protagonista, pasará a personaje secundario. Uno muy importante, que deberá, cuando se le pida, resolver problemas de todo tipo y que, depués de tanta vuelta y revuelta, se dará cuenta de que la idea de no tener hijos no es tan loca como parece.