Archivos Mensuales: octubre 2015

Te amo

Estándar

Una frase, un encuentro, una revelación

Esta pequeña frase, la tan aparentemente temida y deseada en las peliculas de Hollywood, es motivo de reflexión en mi vida.

Criada en otra época, no sé, tal vez menos expresiva, casi que me he identificado notablemenete con la actitud que se refleja en las películas norteamericanas, donde pareciera que decirla responde a un más o menos largo proceso de maduración por parte del que la dice.

Sin embargo, en mi experiencia cotidiana, tengo que decir que esta pequeñísima frase ha sido especial desde mi perspectiva de profesora.  La empecé a escuchar, contrario a lo usual o esperado, de las niñas y adolescentes que han sido mis estudiantes por años.  Te amamos, ha rezado más de un mensaje escrito en cualquier papel. Te amo, teacher. Y yo escuchaba esto con sorpresa, preguntándome cómo podían decirlo así, como al descuido, con esa sonrisa abierta, tan infantil, que guardan todavía los estudiantes de secundaria sin saberlo.  Dos palabras  abrían casi dos mundos, separándolos y juntándolos a la vez.  Palabras que oradaron un roca muy profunda de mi a alma, la cual ni yo misma sabía que existía.  Unos podrán decir que es una frase hecha y que, probablemente, no guarda mayor contenido, pero aunque no lo tuviera, aunque fuera dicha así no más, puedo decir que me ha servido para encontrarme con un yo más aunténtico y seguro.  Ese pequeño amor, que es aprecio, que es cariño, confianza y gratitud, me ha permitido equivocarme con mayor serenidad en frente de mis estudiantes.  Me ha permitido enfermarme cuando he estado enferma, sin agregar a ese estado otro muy común entre el profesorado, que es la angustia de faltar a clases.  Me ha permitido regañar y corregir cuando he tenido que hacerlo, porque también he aprendido a decir “hago esto porque los quiero”, me ha enseñado que es posible y que, de hecho, hay un gran espacio para el amor en el aula de clase, no solo si se es profesora de unos adorables pequeñines de maternal, o de unos traviesos escolares. No. También es posible con esos ruidosos, rebeldes (a veces con, a veces sin causa), orgullosos, despectivos y egocéntricos adolescentes; porque en determinado momento puede darse que aparezca esa frase, dicha, escrita en un papel cualquiera, o en una mirada de agradecimiento, y entonces todo cobra sentido.Y aquella actitud de miedo o expectativa de decirla o escucharla adquiere una dimensión más humana, más sencilla, y es la oportunidad de encontrarnos, y, en un momento llamado “secundaria” ser, además de adulto pensante y académicamente responsable, un corazón que ama.