Este libro llegó a mis manos de la manera más inusitada.  Si bien acababa de terminar The kite runner, había ya elegido mi próxima lectura.  Pero he aquí, que este libro me escogió y llegó uno de mis más estimados estudiantes y me dijo algo como “Léase este libro.” En un segundo, aquel enorme libro estaba en mis manos y me cautivaba con su título.

Claro que uno, desde el principio, comprende quién es la narradora.  Tarda más en notar que las voces provienen de la Segunda Guerra Mundial, y un poco más en comprender que la ladrona de libros no es judía.  Y esto lo recalco, porque he notado en mí cierto rechazo a leer más sobre la tragedia judía.  Siento que ya es como demasiado ver películas constantemente sobre el tema para, además, leer sus historias.  Y no es que las considere exageradas, es simplemente que me cansé.

Sin embargo, esta lectura en particular me fue cautivando a tal grado que la terminé en dos días. ¡Ah! y el segundo día, que dejé el libro olvidado en casa, me sentí morir.  Algo tiene esta niña desde un principio.  Algo en su destino, que a todas vistas es triste, nos hace adivinar la tenaz persistencia del luchador.  Esta pequeña luchadora decide, de la mano amorosa de un tutor (padre adoptivo) bastante torpe, vencer la aparente infranqueable muralla de aprender a leer tardíamente.  Y digo que el tutor no es muy sagaz porque él mismo va aprendiendo con ella, luchando con las palabras, sin cuadernos y sin lápices, porque uno, si quiere conseguir algo, no precisa de caminos fáciles.  Lo único que necesita es voluntad.

Este hermoso libro, escrito por una muerte sensitiva, es indudablemente un tránsito hacia la libertad que nos depara el amor.  Amor filial, amor a las palabras, amor enamorado, amor por la vida, apego a la existencia.  Un himno al indomable ser humano, a quien la misma muerte llega a sublimar.

El trío singular de una madre gruñona, un padre profundamente amoroso y una niña olvidada, se desarticula con la llegada del cuarto elemento, el judío errante.  El acosado, perseguido, humillado ser que les viene a abrir nuevas posibilidades de amar.

La ladrona de libros es una historia de amor o, mejor dicho, de amores.  Hay amor por todas partes, amores raros, profundos, callados, humildes, sinceros, blancos y negros.  Amor por la letra, la palabra, el libro.  Es una lectura que me llegó como la marea alta, vas viendo como se aproxima y luego te sumerges en esos mismos lugares, hace minutos secos, y ahora tibios y ondulantes, capaces de arrastrarte como una pequeña hoja hacia cualquier lugar.

Me sentí identificada con esa niña de los años 40, porque los libros han sido para mí un deleite a solas y además, siempre he pensado que, quien lee, escribe.
Ese proceso, ese tránsito de la iletrada luchadora hasta la escritora es un viaje que recomiendo hacer a todos los amantes de las lecturas cómplices, esas hechas a media luz cuando todos duermen, las compañeras que se meten debajo de la almohada para prenderte de los sueños y no abandonarte en mucho tiempo.

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  1. justamente como lo describes es asi como pienso en ese libro. Yo estoy justamente en el pais que paso todo y prontamente ire a conocer esos lugares por donde Liesel vivio y crecio. Este libro me robo el alma. Y debo decir que yo tambien siento un poco de rechazo a leer algo, con respecto a esta tragedia.
    Y como bien dices, con este libro, el amor no conoce limites y las palabras tienen alma.

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